Una ciudad inteligente (Smart city) es un modelo de ciudad que emplea la tecnología y los sistemas eficientes para conseguir un desarrollo sostenible, una mejor calidad de vida para los habitantes, así como una mejor utilización y gestión de los recursos disponibles.
Cada día, más ciudades están apostando por incorporar esta forma de gestión. En España, según datos de 2023, 95 ciudades estaban inscritas como miembros de la RECI (Red Nacional de Ciudades Inteligentes), por lo que es más que evidente la tendencia tecnológica y digital que se vive en nuestro país. A continuación, se exponen motivos por los cuales la infraestructura tecnológica está ganando terreno y se está convirtiendo en una opción más que viable.
Movilidad urbana: mejoras
Es, sin duda, uno de los ámbitos más prolíficos en cuanto a infraestructura tecnológica se trata. Los métodos de gestión del tráfico, la monitorización en tiempo real del mismo, la mayor utilización de vehículos de carga eléctrica, el uso de aplicaciones móviles sobre tráfico o transporte y la gestión tecnológica de los semáforos son solo algunas de las muestras de la innovación digital en nuestras ciudades.
Todos estos avances permiten una mejor experiencia de movilidad para los habitantes que dará lugar a numerosos beneficios: descongestión del tráfico, reducción de la espera por una mayor fluidez del tráfico, la consiguiente disminución de la contaminación, así como un mayor conocimiento por parte de los individuos, que repercutirá en una mejor y más consciente toma de decisiones en cuanto a transporte se refiere.
Mejor gestión de los recursos y de los residuos
Una característica innata a estas ciudades es la sostenibilidad, la optimización de los recursos y la gestión de los residuos, debido a los problemas medioambientales actuales. Por un lado, gracias al uso de energías renovables, a la monitorización del agua, la luz y el gas, así como la recolección de datos y la normativa de eficiencia energética, es posible controlar el consumo de los principales recursos que usamos en el día a día, de modo que se puedan hacer ajustes en tiempo real que repercutan en una mejor optimización y distribución de los mismos.
Esto, sin duda, influirá en gran medida en una menor generación de residuos y, por tanto, en un control mucho más exhaustivo de la contaminación, de modo que se reduzca nuestro impacto en el medio ambiente.
Seguridad de los ciudadanos
Un tema que copa las estadísticas sobre preocupaciones ciudadanas es la seguridad. En las ciudades inteligentes, el uso de cámaras de videovigilancia, los sensores y la gestión y análisis en tiempo real de los datos obtenidos permitirá prevenir los riesgos o reducir sus consecuencias gracias a una rápida actuación. Además, las diferentes instituciones, empresas u organismos relacionados con la seguridad pueden estar permanentemente comunicados, de modo que haya una mejor coordinación y eficiencia a la hora de llevar a cabo sus actividades.
El uso de tecnologías avanzadas en las grandes urbes es un aspecto donde tiene gran influencia las telecomunicaciones y sus infraestructuras. Estas ciudades no solo ofrecen una mejora en la optimización de recursos y en la calidad de vida de los individuos, sino que van a permitir una transición hacia un modelo de desarrollo caracterizado por la conexión y la sostenibilidad. Las tecnologías nunca dejan de evolucionar, por lo que las sociedades urbanas tienen mucho potencial para llegar a un fututo tecnológico casi ilimitado.
