En la actualidad, encontramos infinidad de opciones para elegir a la hora de dónde alojar nuestra información y aplicaciones digitales y cómo gestionarlas. Sin embargo, existen dos alternativas principales: los servidores locales y las famosas “nubes”, que presentan diferencias muy marcadas y que pueden llevar a decantarse por una u otra. Así, desde Triple A te contamos todo lo que debes saber sobre servidores en un nuevo post para nuestro blog, con tal de convertirte en todo un experto en la red.
Dicho esto, podemos comenzar hablando sobre la primera de las partes a estudiar: los servidores locales. En primer lugar, definimos estos servidores como dispositivos configurados para funcionar como servidores dentro de redes privadas. Esto quiere decir que operan en redes como nuestra casa o nuestro trabajo, y de esta forma nos permiten realizar tareas simples como el almacenamiento de aplicaciones y bases de datos o a modo de servidor de prueba de forma muy sencilla. Son llamados on-premise, y la diferencia técnica con las nubes reside en la instalación del hardware y el software; pues en estos servidores locales, ambos componentes informáticos ya vienen instalados y listos para operar desde las instalaciones de la empresa exclusivamente. Así, estos servidores locales tienen tanto ventajas como inconvenientes a destacar, por ejemplo:
- Ventajas:
- Control total; pues la empresa tiene el mando sobre hardware y software.
- Personalización: permite adaptar todo tipo de configuraciones a las necesidades más específicas.
- Mayor seguridad física: al permanecer dentro de las instalaciones, los sectores regulados pueden estar más tranquilos respecto a la ubicación de sus datos.
- Independencia de internet, ya que los sistemas internos no dependen de la conexión a la red.
- Inconvenientes:
- Alto coste de inicio; debido a las inversiones en espacio físico, licencias, energía o hardware.
- Necesidad de un mantenimiento constante.
- Cada vez que aumenta la capacidad, es necesario hacerse con un nuevo hardware.
- Riesgos físicos, tales como robos o incendios.
Por otro lado, encontramos su contraparte: los servidores en la nube u on-cloud. Estos son servidores virtuales que se ejecutan dentro de una infraestructura informática especializada. Son accesibles a través de internet y quedan gestionados por un tercero; de esta forma, tanto hardware como software se virtualizan y no queda rastro físico alguno sobre las actividades que hayamos realizado en nuestro servidor. Esto presenta tanto virtudes como desventajas:
- Ventajas:
- Permite aumentar o disminuir recursos de forma inmediata.
- Pago por uso a partir de un modelo de suscripción.
- Accesibilidad remota desde cualquier punto utilizando internet.
- Actualizaciones automáticas y a cargo de un tercero.
- Inconvenientes:
- Dependencia exclusiva de internet.
- Menor control, por quedar sujeto a la vigilancia de un tercero.
- Mayor costo a largo plazo.
- Menor personalización.
Una vez visto todo esto, nos queda finalizar comentando que, por lo general, los servidores on-cloud suelen ser preferidos por las PYMES a causa de su bajo coste de inicio y la flexibilidad que permiten; mientras que las grandes empresas o aquellas que vienen reguladas por el Estado optan por los servidores on-premise, con tal de tener un mayir control y cumplir con las normas de seguridad. Incluso algunas pueden recurrir a un modelo híbrido, con el que delegar sus servicios generales a la nube y almacenar sus datos más sensibles dentro de servidores locales.
